Cuando el stock vive en una planilla, siempre está atrasado: alguien vendió y no anotó, llegó mercadería y nadie la cargó. El resultado es comprar de más, vender lo que no hay o descubrir faltantes recién en el inventario. Estos cinco hábitos cambian eso.
1. Que cada venta y cada compra muevan el stock
El stock tiene que salir de las operaciones, no de alguien que lo actualiza a mano. Si la venta descuenta y la factura de compra suma, el número se mantiene solo.
2. Cargar la compra cuando llega
La mercadería que está en la estantería pero no en el sistema es la principal fuente de diferencias. La factura de compra se carga el mismo día, y con ella se actualiza también el costo.
3. Contar por partes
En vez de un inventario general una vez al año, contá un grupo de productos por semana. Es más rápido y las diferencias aparecen cuando todavía se puede entender qué pasó.
4. Definir un stock mínimo
Para los productos que más vendés, definí cuánto es lo mínimo que tenés que tener. Así sabés qué reponer antes de quedarte sin.
5. Registrar los ajustes con motivo
Rotura, vencimiento, consumo interno: todo ajuste con su motivo. Con el tiempo vas a ver dónde se pierde mercadería.
